Esta escondido en la copa del árbol. Desde ahí ve la alfombra de pasto que se extiende por todo el horizonte. Las nubes proyectan su sombra y el cielo es carmesí. En la cabaña hay dos luces prendidas. Una en el primer piso y una en el segundo. Todavía están cenando. Saco el cuchillo con el mango envuelto en alambre de cobre y comprobó el filo. Ya no lo hace por dinero, pero le ayuda a mantener su estilo de vida.
Paso una manada de caballos blancos y salvajes. Al ver el cielo pensó en la sangre, pero esta se ve de otro color y luego negra. Es hora.
Brinco del árbol y fallo en la caída. Se partió el cráneo con una roca. El cuerpo le tiembla y recuerda que hace mucho no había estado tan nervioso. Sintió el retumbar de los caballos en la tierra. Caballos blancos y salvajes.
domingo, 29 de agosto de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario