miércoles, 30 de noviembre de 2011


La luz escapa por las persianas. El cuadro amarillo de la ventana en la pared negra. Se forma un trapecio en el suelo; las sombras de las persianas crecen mientras se alejan de la fuente de luz. Se alejan y crecen, tomando el pasto mas y mas en su oscuridad, tomando plantas y árboles, tomando tierra y hierbas, sombras cada vez mas grandes y alejadas de su fuente de luz, sombras negras y gruesas y paralelas y desiguales que se imponen y absorben todo a su alrededor y entonces termina la ventana.

martes, 31 de agosto de 2010

Ayer

Le duele mucho la nuca. Parado en el semáforo, quiere prender un cigarrillo. Voltea a la izquierda y ve una pluma blanca pegada a le ventana. Entonces rompió en llanto.

domingo, 29 de agosto de 2010

Esta escondido en la copa del árbol. Desde ahí ve la alfombra de pasto que se extiende por todo el horizonte. Las nubes proyectan su sombra y el cielo es carmesí. En la cabaña hay dos luces prendidas. Una en el primer piso y una en el segundo. Todavía están cenando. Saco el cuchillo con el mango envuelto en alambre de cobre y comprobó el filo. Ya no lo hace por dinero, pero le ayuda a mantener su estilo de vida.

Paso una manada de caballos blancos y salvajes. Al ver el cielo pensó en la sangre, pero esta se ve de otro color y luego negra. Es hora.

Brinco del árbol y fallo en la caída. Se partió el cráneo con una roca. El cuerpo le tiembla y recuerda que hace mucho no había estado tan nervioso. Sintió el retumbar de los caballos en la tierra. Caballos blancos y salvajes.

lunes, 23 de agosto de 2010

Suprema

El cabello castaño y tierra húmeda
El cielo negro y nubes de lluvia
El caos y música
El fuego y velocidad
El viento y gritos
El filisteo y santos
El caballo y bandera
El río y fariseos
El ruido y obscuridad
El llanto y empujones
El pueblo y bosques
El tren y hombres
El frío y flores
El cansancio y delirio
Su belleza y recuerdos.

viernes, 11 de abril de 2008

Ya vienen.

Ya vienen

Las manos callosas y la retribución armamentística.
Envuelto en recuerdos, latidos de la guerra se aferran a mi martillo.

Ya vienen

La madera destrozada por la bota del progreso.
Nuestros ojos se pierden encontrando la dualidad del miedo.
Las manos felinas arrancan su vida después del titubeo,
El cuerpo obstruye la libertad deseada.

Ya vienen

Corriendo al sol me veo rodeado,
Millones de estrellas calientan mi cuerpo,
El oxigeno escapa mi deseo
Y sus gritos se desvanecen en el estruendo.

Ya vienen.